El Hombre como ser eminentemente contemplativo

Sainte Chapelle, Paris

En el siguiente artículo que publicamos el Diac. José Victorino de Andrade de los Heraldos del Evangelio, al tratar del hombre como un ser contemplativo explica muy bien el porqué de el mundo tan materialista que vivimos hoy, que al contemplar la creación se detiene en el disfrute egoísta y limitado del ser que tiene delante de sí, y que por lo tanto no es capaz de contemplando  las maravillas de la creación remitirse hacia Dios. Por lo tanto le hace falta la capacidad de trascender hacia el mundo sobrenatural.

Sao Paulo (Miércoles, 06-05-2010, Gaudium Press) El hombre fue creado con una alta finalidad: la contemplación de Dios. “Para anticipar en cierta medida este objetivo ya en esta vida, él debe avanzar incesantemente en una vida espiritual, una vida de diálogo con Dios”, recordó el Papa en la audiencia general del 29 de Agosto de 2007.

De acuerdo con Plinio Corrêa de Oliveira, el hombre tiene necesidad de fijar la atención sobre determinadas escenas de lo cotidiano, sean ellas un paisaje, un monumento o un teatro, entre muchas otras, extrayendo sus propias conclusiones, sacando de la observación o de aquello que los sentidos le indican relaciones, que podrán impresionarlo como verdadero o falso, bueno o malo.

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Delante de esto, él acepta o rechaza lo que detectó y saca una serie de principios. Siendo así, él tiene delante de sí criaturas que representan y reflejan a Dios. Como ser profundamente comunicativo, el hombre transmitirá de alguna forma las impresiones que las cosas le causan, esto es, comunica lo que le va al alma, habla de la abundancia del corazón, y esto conduce también al servicio, pues, el hombre, por su propia naturaleza, sirve a aquello que ama.

Sin embargo el hombre podrá elevarse a un acto de alabanza a través de la contemplación o rechazar esta elevación de alma y detenerse en el disfrute egoísta y limitado del ser que tiene delante de sí. Esto trae como consecuencia un realce de la materia y una negación de las relaciones de aquello con el Ser absoluto. Conforme decía San Irineo en ‘Adversus haereses’:

Peces

“No es la luz que falta debido a la culpa de los que se tornaron ciegos, sino quien se tornó ciego permanece en la oscuridad por su culpa, mientras la luz continúa brillando. La luz no somete a nadie a la fuerza, ni Dios obliga a nadie a aceptar su arte.”

Por el Diác. José Victorino de Andrade

Un comentario en “El Hombre como ser eminentemente contemplativo

  1. Excelente artículo, muestra un aspecto importante del existir humano, el cual fue hecho para contemplar, amar y servir a Dios en esta vida y con eso salvar su alma. Si es cierto que nadie ama lo que no conoce, también es cierto que Dios nos dejó las criaturas para que, sirviéndonos de ellas, podamos remontarnos a Aquél que las creó. Eso nos enseña el gran Santo Tomás, y no sólo él sino también innumerables santos y Doctores de la Iglesia como San Agustín o San Buenaventura, entre muchos otros. También es interesante el hecho de que el hombre puede con el arte también ser un instrumento para que tanto él como los demás puedan remontarse a Dios. Pues la contemplación virtuosa de la belleza nos acerca a quien es la Belleza en Esencia, o sea, a nuestro Creador.

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